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(Otro recorrido: Un Paseo por la Costa (Guadalupe - Gustiz - El Molino - Guadalupe) |
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Un Paseo de Lujo En cualquier época del año, uno de los paseos más agradables que podemos realizar por Hondarribia es aquel que recorre la falda Sur del Monte Jaizkibel, desde la que podemos contemplar el Estuario del Bidasoa. En estas líneas indicaremos la forma más cómoda de ascender al antiguo Parador de Jaizkibel. Debemos de llegar inicialmente hasta Guadalupe, ermita que se encuentra en la carretera de Jaizkibel a unos cinco kilómetros de Hondarribia, de fácil acceso por carretera y a poco más de media hora si elegimos alcanzarla a pie desde el centro de la ciudad. Junto
a la iglesia está el mirador que nos permitirá poder contemplar
El
camino que debemos tomar lo vemos desde el pequeño aparcamiento que hay
junto a la Iglesia. Se trata de un
camino de cemento que al principio se dirige directamente hacia el
monte Jaizkibel, pasando por la Casa Forestal (esta casa tiene una piedra de molino a la
entrada que nos sirve de referencia). En este punto no hay ninguna perdida, o bien seguimos la pista que bordea la ladera sur del monte o bien decidimos subir por la pronunciada pendiente directamente al Jaizkibel. Si seguimos la pista forestal, las vistas del valle y de la bahía nos acompañarán a lo largo del recorrido. Podemos andar por ella durante varios kilómetros, sin ascender, (esta pista se corresponde con un tramo de la primera etapa del Camino de Santiago por la costa), pero para llegar a la cima es aconsejable tomar una subida que nos encontraremos a la derecha a unos dos kilómetros del punto de partida, abandonando el Camino de Santiago.
Cuando hallamos recorrido otros dos kilómetros de esta nueva pista igual de ancha, que al principio asciende, pero que luego mantiene la misma cota, tendremos que estar atentos para que no nos pase desapercibido un pequeño camino a la derecha que nos llevará hasta la cima.
Este último tramo ascendente nos permitirá alcanzar en apenas 15 minutos el antiguo parador, cuyo único rastro son los arcos del antiguo edificio y un bonito mapa en piedra que nos indica la toponimia de todos los montes que se observan desde el mirador.
La vuelta la podemos hacer por la cresta del monte siguiendo un sendero que recorre las antiguas torres de vigilancia y señalización que se levantaron durante la guerra carlista.
No hay ninguna pérdida ya que continuamente tenemos como referencia el marcado camino que atraviesa los pastos de la cima en la que pace el ganado y las vistas sobre la bahía. Terminaremos bajando a Guadalupe por la pronunciada pendiente que evitamos al principio.
Duración
del recorrido
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